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¿Dónde están las mujeres? ¿Por qué no están aquí?

Dónde están las mujeres

“Yo puedo sacar adelante a la empresa a pesar de las dudas que tiene mi papá sobre mi capacidad”. Esto lo mencionó María Luisa hace un par de semanas cuando me platicaba cómo la empresa se está yendo abajo y al padre le faltan fuerzas para sacarla adelante. Esta empresa, otrora exitosa y rentable, ha sufrido a causa de la situación económica y de la pandemia. También, se ha visto afectada por la dinámica familiar, como suele suceder en empresas familiares. María Luisa es parte del grupo de mujeres que, por el hecho de serlo, no son “candidatas” para trabajar en la empresa del papá. 

Mujeres talentosas, profesionistas y comprometidas las hay en todos lados, ¿por qué no apoyarnos en ellas y que hombro con hombro trabajemos en el proyecto de continuidad? Lamentablemente es una larga historia. Las esposas e hijas, aún en pleno Siglo XXI, no juegan un papel importante en la operación, dirección y control de las empresas familiares.

Y ¿por qué no? Hay muchas respuestas, demasiadas y que, definitivamente, no nos satisfacen. Aquí menciono algunas que he recibido: “Mi hija está casada, tiene que cuidar a su familia.”, “Le va a heredar las acciones a su marido.”, “No tiene el carácter para enfrentar problemas.”, “No es un giro para mujeres.” (¿¿¿¿????). Podría llenar documentos con las “justificaciones” de los padres para no invitar a sus hijas al negocio.

Les contaré dos historias. La primera: Pablo tiene 4 hijas… todas están casadas, son profesionistas y madres; en lugar de pensar en ellas decide invitar a uno de sus yernos a la empresa a colaborar con él, ¿por qué? La respuesta la puedes leer en las líneas de arriba. ¿Qué va a pasar en la siguiente generación? ¿Quedarán, también, relegadas las mujeres de la empresa? En el plan maestro a futuro del papá las mujeres no figuran y cuando le pregunto a Pablo “¿qué sucederá?” la respuesta es categórica, NO entrarán las mujeres.

Segunda historia: En una empresa muy exitosa con 80 años en el mercado el fundador decide que las mujeres no entrarán en la empresa. Hoy está operando la 4ª generación. Tuve una larga discusión con el director general, miembro de la 2ª generación, e insistí: ¿qué pasa si las mujeres son más capaces? Si una de las nietas quiere estudiar alguna carrera relacionada con la empresa ¿se le negará la entrada? ¿Qué pasará si en la 5ª generación hay puras mujeres? ¿Qué pasará…? ¿Por qué no…? ¿Qué tal si…? Las respuestas llegaron como ráfaga: no, no, no, no. Hasta que, cansado y aburrido, me dijo: José, basta, cambiemos de tema. Hoy, en la 5ª generación, por lo pronto, hay puras mujeres y yo me pregunto ¿qué decisión tomará la familia?

La aceptación de las mujeres en el mundo corporativo es todavía escasa, aunque ejemplos de mujeres exitosas figuran en los grandes titulares:

  • Oprah Winfrey, “La reina de la televisión”.
  • Diane Von Furstenberg, diseñadora de modas.
  • Estée Lauder, dueña de la empresa de belleza y cosméticos.
  • Carolina Herrera, dueña de un emporio de la moda.
  • Ginny Rometty, presidenta y directora ejecutiva de IBM.
  • Mary Barra, directora ejecutiva de General Motors.
  • Indra Nooyo, presidenta y directora ejecutiva de PepsiCo.
  • Marillyn Hewson, presidenta y directora ejecutiva de Lockheed Martin.

En México:

  • Michelle Couttolenc, mixer de sonido de cine, ganadora del Oscar.
  • Marinela Servitje, fundadora de Sietecolores.
  • Guadalupe Phillips, directora general de Empresas ICA.
  • Maricarmen Suárez Cué, directora general de Grupo Financiero Ve por Más.
  • Melanie Devlyn, directora del consejo de administración de Grupo Devlyn.
  • Altagracia Gómez Sierra, presidenta del Consejo de Administración de Grupo Minsa.

Nombres, hay. Y talento de sobra, también. Sin embargo, la desigualdad con respecto a las posiciones alcanzadas y los ingresos percibidos sigue siendo abismal. Los datos duros nos indican:

  • El reciente Global Gender Gap Report del Foro Económico Mundial estima que tomará más de 80 años el lograr la equidad de género en el lugar de trabajo con el ritmo actual de avance de las mujeres.
  • México ocupa el lugar 83 de 135 países en el último reporte de Brecha de Género del World Economic Forum.
  • Las mujeres en México sólo representan el 16% del sector empresarial de acuerdo con el INEGI.
  • Las mujeres ocupan el 31% de los puestos de alta dirección en México (32% en la OCDE).
  • 7% de los miembros de la junta directiva de las empresas mexicanas son mujeres (10% en la OCDE).
  • Sólo el 2% de las mujeres mexicanas son empresarias (en comparación con el 6% de los hombres).

Asombroso ¿verdad? Sin embargo, creo firmemente que no hay que quitar el dedo del renglón, debemos alentar a las hijas a prepararse e incorporarse en las empresas; hay que seguir haciendo preguntas incómodas, pisar callos para lograr tener más mujeres en la dirección general de las empresas, más consejeras en consejos de administración y presidentas de este órgano de gobierno.

Para las empresas familiares, con la incorporación de las hijas, más allá de los tabús existentes, hay amor, iniciativa, preocupación, ideas claras y un compromiso fuera de serie por cumplir con el legado de los padres. 

Regresemos a María Luisa de nuestro primer caso, no la olvidemos… María Luisa es parte de este grupo de mujeres que desea con todo el amor de su corazón que la empresa que su padre fundó sea nuevamente exitosa y que siga representando la fuente de trabajo para toda la familia, incluyendo, por supuesto, a las mujeres y fuente de riqueza para todos. El momento de María Luisa ha llegado. ¿Les confieso algo? Creo que lo logrará.

Soy un fan de las mujeres, lo digo abiertamente, y no solo de las mujeres de mi familia (mi esposa, mi hija, mis nietas), lo digo en general, pero para mi tristeza y frustración veo todavía pocas mujeres en las empresas en puestos de operación, de dirección o de control y me sigo preguntando ¿dónde están las mujeres? ¿Por qué no están aquí?

Estimado empresario: te pido que leas nuevamente los párrafos anteriores y te reto a abrir las puertas de tu empresa a tus hijas, ya sea en la operación, Consejo de Familia, Consejo de Administración, Family Office e incluso en la Asamblea de Accionistas. Estoy plenamente convencido de que será 100% redituable para tu empresa familiar.

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