Soy el Director General, pero mi papá sigue tomando todas las decisiones

Armando es el director general de la empresa de su familia. Es el 2º hijo de la Familia Salcedo. Al igual que el resto de sus hermanos, Lucía, Antonia y Federico han crecido al margen de la empresa de su papá pero han gozado de los beneficios que ésta les ha proporcionado. 

La historia de Armando es muy parecida a la de muchos representantes de las nuevas generaciones que en algún momento de sus vidas se topan: con la sucesión.

El papá de Armando, Luis Armando, fundo hace más de 30 años una imprenta, “Imprenta Salcedo”, que como muchas empresas familiares crece por el esfuerzo, dedicación, sacrificio y ambición de sus fundadores. Luis Armando es de ese grupo de empresarios exitosos que lo único que no pudo lograr dentro de los planes que tenía era involucrar a su familia en el negocio.

Lucía, la mayor, estudió diseño de modas. Tiene una pequeña empresa junto con 2 amigas de la escuela que ha logrado abrirse paso en el mundo de la moda. Armando estudió tecnologías de la información y trabajó en una empresa  transnacional desde que se graduó hasta el año pasado. Antonia, desde que se convirtió en mamá se dedica en cuerpo y alma a atender a sus 3 hijos, las adoraciones de Luis Armando. Finalmente, Federico se dedicó a la investigación y trabaja en una de las mejores universidades del país en el campo de la física.

Luis Armando nunca pensó que podría necesitar a sus hijos dentro de la empresa; les dio todo para que trazaran su propio destino en lo que más les gustara. Sin embargo, desde antes de la pendemia empezó a pensar que sería buen momento para la sucesión y pensó en sus hijos.

Luis Armando tiene salud, recursos y quiere gozar con su esposa, recompensándole esos años de sacrificio, de llegar tarde e irse temprano y dedicarle a la empresa los fines de semana por encima de la familia. Tiene en mente pasear juntos, conocer, compartir y gozar, pero ¿Cuándo lo podrá hacer si la empresa y él son uno solo y no se separan por ningún motivo, en ningún momento?

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La pandemia le “movió el tapete” a Luis Armando que como  muchos fundadores quedaron recluidos en la casa sin poder ir a la empresa, su empresa. Los meses empezaron a transcurrir y un cierto cansancio lo empezó a agobiar y preocupar ¿Habrá llegado el momento de hacerse un paso atrás y dejar la operación de la empresa?

Este tema del retiro asusta y asusta mucho porque para muchas personas puede significar no hacer nada después de haber hecho todo. Luis Armando no tiene pasatiempos, no le gusta leer ¿Qué actividades realizará ahora cuando ya no esté en la empresa?

En ese momento Luis Armando me contacta y empezamos a platicar. En charlas abiertas, transparentes y con el corazón en la mano me manifiesta su preocupación acerca de quién manejará la empresa. Después de varias sesiones de sumar y restar, quitar y poner, Luis Armando toma una decisión muy valiente: platicar con su familia acerca de la sucesión. 

Llega el momento de la reunión y existe una gran expectativa. La tensión se siente en el ambiente ¿Qué querrá mi padre? Se preguntan todos. De repente, Luis Armando suelta la bomba…me quiero retirar. Todos se miran pero nadie se atreve a abrir la boca y decir algo. La charla se torna en un monólogo casi interminable, Luis Armando empieza a hacer un resumen de su vida y obra pero no encuentra la claridad para decirle a su familia lo que quisiera hacer, con quién hacerlo, cuándo y cómo hacerlo. Quiere dejar un legado pero no puede explicarlo con las palabras adecuadas. Lucía, su esposa, sentada a su lado, echa su mente a volar tratando, por un lado, de armar escenarios diversos que le permitan entender cómo será el futuro a partir de hoy, pero no lo logra; un temor le invade debido a la incertidumbre. Por el otro lado, tiene ilusiones, esperanzas de un futuro con su compañero de vida, juntos, compartiendo.

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El proceso de sucesión comienza. La familia constituye el Consejo de Familia, órgano de gobierno que acompañará a Luis Armando en este proceso. La orden del día de la primera sesión tiene un solo tema: la sucesión. Los 4 hijos se comprometen a escuchar y apoyar a su papá pero permaneciendo fuera de la empresa. No tienen en mente dejar sus empresas para incorporarse a “Imprenta Salcedo”. Los logros son pocos aunque la definición de la familia es un punto de referencia para saber qué hacer. La sesión termina con la idea de que se contratará a un director general externo a la familia para que dirija a la empresa. 

En la siguiente sesión se define el perfil del director general, los canales de busqueda y los hijos se comprometen a involucrarse en el proceso y apoyar en la selección del mejor candidato.

Al tercer candidato Luis Armando decide que no le parece que un externo maneje la empresa y decide hablar con Armando. Finalmente, tras muchas negociaciones, lo convence de que se incorpore a la empresa. Armando no conoce la empresa, nunca la ha pisado y ahora será el director general. ¡Habemus director general! Clama feliz la familia. Armando, sabedor de su nulo conocimiento de la empresa, de que no está listo para esta aventura, de la forma en que su padre gestiona y toma las decisiones solicita que se definan reglas de gobernanza, remuneración, toma de decisiones, niveles de autoridad y autonomía, definición de estrategias, gobierno corporativo, responsabilidades del saliente y entrante, reparto de utilidades y cronograma de salida.

La familia acepta las propuestas de Armando mas el padre no; Empieza una lucha de poder entre el director general saliente y el entrante. El primero quiere mantener algunas canonjías  que afectan la autoridad del segundo y éste no lo acepta. La sucesión está a punto de desmoronarse.

En las siguientes sesiones del Consejo de Familia, donde se negocian las propuestas y se trata de destrabar el conflicto, se vuelve parte de la dinámica que Armando me esté escribiendo por el chat confidencial sus inconformidades, opiniones y malestar sobre las imposiciones de su papá. Logramos convencer a Luis Armando, casi a regañadientes, que acepte la conformación de un Consejo de Administración; esto le dará soporte y apoyo a la empresa.  Definimos los perfiles y después de algunas semanas tuvimos nuestra primera sesión con 2 profesionales independientes. Se empieza a respirar un aire diferente; la familia empieza a conocer las reglas del juego de la Gobernanza. ¿Será este el camino al éxito?

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Mientas esto sucede, y se busca la institucionalización de la familia y empresa, en el día a día se siguen generando conversaciones ríspidas entre padre e hijo entre fundador y sucesor. No son pocas las ocasiones en que Armando quiere “tirar la toalla” y renunciar;  se pregunta, me pregunta y le pregunta a su familia ¿Si soy el Director General por qué mi papá sigue tomando todas las decisiones?

Lamentablemente, en la vida de las empresas familiares, esta dinámica, choque de poderes y la negativa de dejar la operación, es algo recurrente. La institucionalización, el gobierno corporativo y los órganos de gobierno: Consejo de Familia y Consejo de Administración pueden, lo han demostrado, coadyuvar a lograr una sucesión exitosa donde tanto fundador como sucesor encuentran, cada uno, su lugar en la empresa, uno en la operación y el otro en el control y la empresa, de la mano de la familia, sigue su camino hacia la continuidad, trascendencia y cumplimiento del legado del fundador.

Consultores OC es una empresa de consultoría que por más de 20 años ha acompañado a las empresas familiares en diversos procesos, incluida la sucesión, con el objeto de preparar a fundadores y siguientes generaciones para que conjuntamente logren el crecimiento, rentabilidad y permanencia en el tiempo.

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